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Section 14.3 Spanish - NÚMERO PEQUEÑO Y LOS 3 CEREZOS

Escrito por: Veselin Jungic, Bethani L'Heureux, and Betty Willson

Ilustrador: Bethani L'Heureux

Narrado en español por: Christian Rossette Contreras

Número Pequeño es un jovencito que se mete en muchas travesuras. Un día frío de invierno, Número Pequeño visitó a su abuela.

Para Número Pequeño su abuela es la mejor cocinera del mundo. La Abuela sabe que el bannock es el antojo favorito de Número Pequeño, así que ella decidió hacer bannock para el almuerzo.

Número Pequeño mira a la abuela mientras mezcla harina, sal y polvo de hornear en un recipiente grande. Luego, la abuela agrega aceite dentro de la mezcla y revuelve los ingredientes con un tenedor, agregando gradualmente agua y agitando.

“Abuela, ¿cómo es que no mediste cuánta harina, sal y polvo de hornear pusiste en el recipiente? Cuando yo ayudo a mi mamá a cocinar, ella me pide medir todo dos veces, así se asegura que sigamos la receta.” - dice Número Pequeño.

La abuela sonríe, “Yo tengo mis maneras. Yo sé cuántos puñados de harina y cuantas pizcas de sal necesito para preparar bannock para dos, cinco, diez o cincuenta personas.”

“Aprendí cómo preparar bannock de la mamá de mi mamá,” continúa la abuela. “Ella me enseñó que para 5 piezas de bannock, yo necesitaría 4 puñados de harina.”

“Mi bannock no es ni la mitad de bueno como el de ella.”

La abuela se detiene y mira a Número Pequeño: “Yo amaba a mi abuela demasiado y ella me amaba a mí de la misma manera que yo te amo a ti, Número Pequeño.”

Abuela espolvoreó con harina parte de la barra de la cocina y movió la masa del contenedor a la barra. Luego ella empezó a amasarla.

“¿Recuerdas la isla que podíamos ver desde el pórtico de la casa de mi hermana cuando nos quedamos con ella el verano pasado?”

“Cuando yo tenía tu edad, mi abuela y abuelo me llevaron en su canoa a la isla para ayudarlos a recolectar todo tipo de cerezas: grosellas, arándanos, y fresas silvestres.”

La abuela dividió la masa en 6 pelotas y empezó a aplanar la primera pelota con la palma de su mano.

“Nos quedaríamos durante la noche en la isla. Ambos, mi abuelo y mi abuela eran increíbles contadores de historias. Recuerdo estar sentada entre ellos en la playa, mirando a las estrellas y escuchando sus historias acerca de las costumbres de nuestra gente.”

Abuela puso aceite en la sartén, encendió la hornilla de la estufa, esperó algunos minutos y luego colocó cada una de las 6 piezas de masa en el sartén.

Cuando abuela tomó el bannock de la sartén y lo puso en el plato forrado con toallas de papel, cada pieza de bannock lucía dorada de ambos lados.

Número Pequeño podía oler el recién bannock frito y sintió su corazón latiendo más rápido.

Él fue con su abuela a darle un abrazo, “Gracias, abuela.”

“Tenemos que esperar un poco hasta que el bannock se enfríe.”

“Entonces, mientras esperamos, pensemos en la pregunta que la abuela me hizo hace tiempo.”

“Dos papás oso y dos hijos oso van a los arbustos a tomar una cereza cada uno. Solo quedan tres cerezas, pero cada oso logra comer una. ¿Número Pequeño, cómo puede ser cierto?”

Número Pequeño estaba aún pensando acerca de la pregunta de la abuela cuando escuchó la voz de la abuela:

“Ahora, ¿vamos a merendar un poco de bannock con mermelada de fresa?”

¿Pregunta, cuántos puñados de harina necesitó la abuela para preparar 6 piezas de bannock? ¿También, cómo pudieron dos papás oso y dos hijos oso compartir 3 piezas de cerezas equitativamente?